Si vas a conectar una PS5 o una Xbox Series X, hay un puñado de specs que cambian de verdad la experiencia de juego — y un montón de palabras de marketing que puedes ignorar. Aquí está lo que sí mover la aguja.
Las specs que sí importan
- HDMI 2.1: el puerto que permite 4K a 120 cuadros por segundo. Si quieres aprovechar las consolas nuevas, búscalo (idealmente en dos puertos).
- 120 Hz: el panel debe poder mostrar 120 cuadros. Hace que los juegos rápidos se sientan mucho más suaves.
- VRR (frecuencia variable): sincroniza el TV con la consola para eliminar los "cortes" de imagen cuando el juego cae de cuadros.
- ALLM (modo de baja latencia): el TV cambia solo a modo juego al detectar la consola, reduciendo el retardo entre tu mando y la pantalla.
- Input lag bajo: el retardo del mando a la pantalla. Busca cifras por debajo de 15 ms en modo juego.
Qué pide cada consola
La PS5 y la Xbox Series X aprovechan 4K a 120 Hz, VRR y ALLM. Si juegas competitivo o de carreras, esas cuatro marcan la diferencia. En una Switch o consolas más antiguas no necesitas nada de esto: cualquier TV decente con modo juego basta.
Revisa la versión del puerto, no solo "tiene HDMI"Todos los TVs tienen HDMI; lo que importa es que al menos uno sea HDMI 2.1. Muchos modelos de gama media traen solo HDMI 2.0, que no llega a 4K 120 Hz. Confírmalo en la ficha.
Marketing que puedes ignorar
- "240 Hz", "480 Hz" o cifras de movimiento infladas: suelen ser valores interpolados, no cuadros reales. Confía solo en el Hz nativo (60 o 120).
- Modos "gaming" sin HDMI 2.1 detrás: el logo de gamer no sirve si el puerto no llega a 120 Hz.
- "8K para gaming": ninguna consola actual lo aprovecha. No pagues extra por eso hoy.
De la teoría a la oferta de hoy
Ya sabes qué buscar. Mira los TVs que cumplen, con el precio de hoy en 10 tiendas.
ver TVs en oferta →